Fueron sus palabras las que cortaron tus alas, dejastes que el fuese el centro de tu mundo, que todo dependiera de el, que el te sostuviera. Solamente servian sus palabras, sus gestos, no veias a nadie más, solo vivias para el y por el. Cada lágrima era suya, también cada sonrisa.
Temias el perdele, no sabias como actuar, no te respetabas, te repetias a ti misma que el estaba por encima de cualquier cosa.
Tu formabas en tu mente historias juntos, el las rompía con sus dudas, te torturabas sin motivos, tus celos se atrancaban en el pecho, no podías callar, pero debias hacerlo.
tus labios se resienten cuando echan de menos todo de el.
Sus ojos, su sonrisa, su olor, su voz, el simple echo de poder abrazarle cuando tu quisieras, de que te cogiera de la mano, sus te quieros, sus besos en tu cuello, sus frases típicas.
Sin pensar en todas esas canciones que marcaron momentos. ".
Ahora todas esas promesas rotas quedan medio olvidadas, queda el fingir que no te importa que el ya no te quiera. Que el "se acabó" no te rompió en mil pedazos.
El querer odiarle y no poder, pedirle con la mirada que desgaste tus labios, querer aferrarte a el y que nadie pueda moverte de su lado nunca.
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